Cómo nos cambian las herramientas de comunicación
Estamos tan acostumbrados a utilizar las nuevas herramientas de comunicación que no nos damos cuenta de cómo han cambiado nuestra vida diaria. No se trata solo de nuestra vida personal, sino también en el trabajo.
Antes, desde de salíamos de casa hasta que llegábamos a nuestro lugar de trabajo, y viceversa, estábamos “aislados” de nuestros seres queridos y de nuestros amigos. Ahora, podemos recibir una llamada que nos alegra el día en cualquier momento.

Se ve a diario por la calle: una chica joven hablando con su novio con la cara iluminada por la satisfacción que le produce, alguien preocupado por el estado de salud de un familiar, que puede hablar con él en cualquier momento, sin esperar a llegar a casa o tener que buscar una cabina.
Está claro que si vas andando por la calle y te suena el móvil tu atención se centra en la llamada y el resto de acciones pasa a “piloto automático”. Esto tiene dos consecuencias inmediatas:
- Estás disfrutando de la “compañía” y la conversación de alguien que te importa, esté donde esté.
- Te estás perdiendo lo que pasa a tu alrededor.
Es decir, podemos elegir disfrutar de lo uno o de lo otro, pero es una elección nuestra. Porque podemos decidir no atender esa llamada.
En el trabajo son otras las herramientas de comunicación que han transformado nuestros hábitos: la mensajería instantánea y las llamadas por Skype.

La mensajería nos trae micro-conversaciones en cualquier momento a través de una burbujita que interrumpe nuestro trabajo de tanto en tanto. Esto, a nivel de productividad personal, no es muy practico, pero nos permite recibir y compartir información de una manera rápida y breve, reincorporándonos a lo que estábamos haciendo con poco esfuerzo.
Es obvio que si estás llevando a cabo un trabajo que precisa concentración hay que cerrar las aplicaciones de mensajería.
Sin embargo, si trabajamos con personas que están distantes físicamente, se nos abre un abanico tan grande de posibilidades que se rompen las barreras geográficas de forma mucho más evidente que en el caso del teléfono o el mail.
La herramienta que más ha contribuido a esto ha sido sin ninguna duda Skype. Además de las funciones de chat, las conferencias y multi-conferencias se han convertido en herramientas fundamentales de nuestro día a día.

Participar en una conferencia simultánea con alguien de tu equipo que está en otra ubicación y con tu cliente en la otra punta del mundo al mismo tiempo, intercambiado información y archivos en tiempo real, no tiene precio.
Al mismo tiempo, el tener una ventana que te permite ver qué personas están conectadas en ese momento te anima a establecer una conversación espontánea que, aunque breve, produce muchas satisfacciones. Poder charlar un ratito con un amigo que está trabajando en Perú, con un familiar que está en Egipto o con tu pareja si estás de viaje, son satisfacciones que tenemos a un click.
Como todas las herramientas, las de comunicación también dependen del uso que hagamos nosotros para convertirse en un aliado eficaz o una fuente de baja productividad, tanto personal cómo en el trabajo.
Y tú, ¿usas de forma adecuada las nuevas herramientas de comunicación?
Publicado en Productividad, Reflexiones Etiquetado como comunicación, mensajería, skype 2 Comentarios








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